Traducción automática, hasta donde llega la tecnología

La tecnología avanza rápidamente y el ámbito de la traducción no se queda atrás.  Usamos a diario productos reales que años atrás vimos en películas y pudimos imaginar para un futuro más bien lejano. Impresoras 3D, vehículos autónomos, pantallas táctiles e incluso flexibles, hologramas, realidad virtual, drones, casas inteligentes, videollamadas… todos ellos fueron inventos que imaginamos a través del cine y que finalmente se han hecho realidad. Esto, añadido a que en el mundo hay alrededor de 7.000 idiomas y cada vez nos comunicamos más con otros países, ha dado pie a que a través de la tecnología se intente también automatizar y mecanizar la traducción, creando programas o gadgets cada vez más precisos y rápidos. Aquel aparato que usaban para traducir cualquier idioma los protagonistas de Star Trek en 1966 es hoy en día una realidad indiscutible y prácticamente todos llevamos un traductor automático a diario en nuestros bolsillos.

Pero, ¿cómo podemos sacarle el mayor partido a la traducción automática? La respuesta es fácil: la clave está en aunar los mejores aspectos de cada tipo de traducción: las facilidades que ofrece la traducción automática, y la seguridad y profesionalidad del traductor profesional. La fórmula es fácil:

traducción automática + post-edición humana = traducción de calidad ahorrando tiempo y costes

Hoy en día, la traducción automática ha evolucionado hasta llegar a la traducción automática neuronal (NMT). Esta, a diferencia de anteriores métodos, crea frases mucho más coherentes o lógicas. Además, se vale de la inteligencia artificial por lo que de algún modo aprende a aprender, lo que ofrece resultados más “humanos”. Aun con estos avances, todos conocemos casos en los que las traducciones automáticas le han sacado los colores a alguien, y es que esta automatización lleva a que en muchas ocasiones se creen frases sin sentido o con un sentido erróneo. Al fin y al cabo, la traducción automática no puede percibir la ambigüedad y los dobles sentidos. Es ahí cuando la post-edición se hace indispensable.

Cuando lo que queremos es una traducción profesional de calidad es importante saber a dónde acudir. La traducción automática ayuda, y mucho, pero no se puede simplemente pasar un documento por un traductor automático online gratuito y pretender que la traducción sea la misma que la que te puede ofrecer un profesional. Es importante acudir a una agencia de traducción que apueste por la tecnología y por la traducción automática junto a la post-edición. Estas agencias aprovechan las ventajas de la tecnología y consiguen con esto rebajar tiempos y costes manteniendo siempre la calidad mediante la post-edición.

¿Quiere esto decir que nunca debemos utilizar la traducción automática por sí sola?  Por supuesto que no. La traducción automática, tiene su aplicación práctica, siempre y cuando sea de calidad y conozcamos sus limitaciones. A la hora de entender un texto que está escrito en un idioma que desconocemos, un texto que por otro lado no sea especialmente complejo, la traducción automática puede ayudarnos ofreciéndonos la versión “low-cost” de la traducción del documento. Dicho esto, este texto que nos ofrece nunca tendrá el nivel adecuado para su uso y difusión sin una post-edición profesional, pero siempre puede ser útil para la comprensión personal.

Dispositivos como Ili o Travis The Translator (pequeños aparatos de traducción automática instantánea) demuestran la utilidad de estos avances sin necesidad de humanos, siempre en cuanto a entendimiento se refiere. Los fabricantes de Ili, de hecho, afirman que este producto está dirigido a las necesidades que puede tener un viajero a la hora de hacerse entender. Si te encuentras en un lugar donde desconoces el idioma, aparatos como estos, que además cuentan con reconocimiento de voz, traducirán tus palabras al instante para poder comunicarte con los lugareños, ya que en estos casos la traducción perfecta no es totalmente necesaria y la traducción automática es más que suficiente a la hora de preguntar por un restaurante o una calle.

Dicho esto, al hablar de tecnología lingüística, es importante saber que la tecnología no solo afecta a la traducción en sí, sino que también ayuda, y mucho, en la agilización de los proyectos. En este sentido la herramienta TAO es clave. TAO, Traducción Asistida por Ordenador, es un sistema que ayuda al traductor profesional aportando rapidez y reducción de costes. Esta consiste en una memoria que, a medida que se use, se completa y le ofrece al profesional opciones de traducción para partes del texto. La memoria, como ya hemos dicho, crece con el uso, por lo tanto, es especialmente útil para actualizaciones de contenido, y como se basa en traducciones anteriormente hechas para al cliente, mantiene la coherencia entre traducciones. Por otro lado, la tecnología es de gran ayuda en aspectos menos especializados como la gestión del trabajo; mediante portales o plataformas que monitorizan la evolución de un proyecto.

En conclusión, la tecnología avanza y la traducción automática también, pero los traductores profesionales siguen siendo necesarios si queremos un trabajo de calidad. El futuro está en la traducción automática y la post-edición del traductor profesional, ya que esto nos ofrece lo mejor de las dos opciones: la rapidez y reducción de costes de la traducción automática y, la seguridad y confianza del traductor humano. Siguiendo esta filosofía, en MondragonLingua apostamos por la innovación y aprovechamos la tecnología para ofrecerle al cliente el mejor servicio posible, manteniendo siempre la personalidad y credibilidad de un trabajo revisado y supervisado por traductores profesionales con gran experiencia.

TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA

TRADUCCIÓN DE DOCUMENTOS (GENERAL O TÉCNICO)

GESTIÓN TERMINOLÓGICA